Las conversaciones en la Red siguen en el
centro de la polémica
Algunos expertos sostienen que el chat puntualmente sí generaría
adicción. "Según una hipótesis bastante aceptada, el chat provocaría en
algunas personas prácticamente la misma adicción que las máquinas
tragamonedas", dijo a Clarín el psiquiatra Mario Kiektik.
El chateador, según esta teoría, se hace adicto a las
microinyecciones de adrenalina que su organismo liberaría durante el
tiempo que espera la respuesta de sus interlocutores.
La psicóloga Liliana Bellini es una de las expertas
argentinas que sostiene que el chat puede generar adicción. Ella
investigó el fenómeno del chat para su tesis doctoral sobre el fenómeno de la
soledad. Para ese trabajo, según la psicóloga, fueron entrevistadas 300
personas que chateaban de manera regular.
"El 10 por ciento de las personas que chatean terminan
convirtiéndose en adictos. Es gente que no consigue despegarse del chat: son
capaces de pasarse 9 horas seguidas chateando", aseguró Bellini. Y agregó:
"Cuando se desconectan padecen síntomas de abstinencia, como
taquicardia".
La psicóloga Gabriela Fiel Martínez también investigó
este tema. "Favorece la adicción porque la persona se siente valorada y
querida y eso hace que sienta deseos de volver continuamente al chat. El
anonimato y la ausencia del cuerpo en la relación lleva a una reducción de
los indicadores sociales, desinhibiendo la conducta y permitiendo así que se
puedan formar 'amistades' que la persona considera 'íntimas' en forma muy rápida
y con muy bajo costo", explicó a Clarín.
Fiel Martínez sostuvo además que esta "adicción"
se manifiesta en personas que sienten un "vacío emocional".
El chat, según Fiel Martínez, permite a "las
personas nutrir sus vacíos sin necesidad de trabajar sobre sus miedos e
inseguridades. Allí pueden encontrar rápida y cómodamente aquello que les
hace falta en la vida real, cosas como amistad, protección, entendimiento,
seguridad, control, poder y placer".
Fuente : http://www.clarin.com/diario/2004/05/24/sociedad/s-02702.htm